No lo puedo evitar.
Me gustan los libros, no sólo leerlos, sino también guardarlos, verlos en las estanterías bien ordenaditos…
Por eso estoy confundido. Porque me gusta bookcrossing.
Tomé contacto con esta fabulosa iniciativa en el 2003, pero mi amor por la pura posesión de los libros me alejó de ella, y eso que vivir en Madrid y Barcelona me facilitaba contactar con la movida de la liberación de libros y con gente que respetara a los libros libres.
Pero hace un par de días algo se ha movido en mi interior y he abierto la web de bookcrossing, e incluso recordaba mi usuario!!.

Tengo un montón de cajas de libros en el trastero porque no tengo espacio en casa… pero tengo auténtico terror de que les pase algo. Me aterroriza que cualquier individuo coja los libros que libero y los guarde en una sucia estantería junto con alguna novelucha por el simple hecho de que el libro fue gratis. Reconozco que me costaría menos liberar si supiera al 100% que mis libros viajarían una y otra vez por todo el mundo.
Aun asi voy a hacerlo, voy a comenzar a liberar libros. Según la RAE bibliófilo es aquel al que le gustan las ediciones más exactas o raras de los libros, y también aquel que ama los libros. En la definición no incluye la posesión de los mismos.
Tengo libros que algún día serán de mis hijos, otros nisiquiera los he leído, algunos no se ni porque los tengo. No voy a liberar mi Elric edición de Martinez Roca, ni ESDlA de Minotauro (el tapa dura de 3 volumenes), pero tengo muchos libros que puedo liberar.
En cualquier caso dejaré en todos los libros que libere mi ex-libris, y los liberaré en un lugar público y protegido de la lluvia y de las inclemencias. He pensado en la ludoteca Laberinto (Madrid-Metro Alonso Martinez) que tiene mi cariño por haber regalado juegos de Rol Flynn con las copas después de su edición. También podría liberarlos en Tesauro.
Resumiendo, espero organizar una quedada en breve de amigos de la cocoguawa para liberar unos cuantos librillos y tomarnos unas birrillas. Eso si, en Madrid.